martes, 27 de junio de 2017

LA OFERTA DE MAY REBAJA NUESTRO ESTATUS COMO 'CIUDADANOS EUROPEOS' A 'INMIGRANTES ASENTADOS'

Theresa May ha esperado un año para ofrecer a los ciudadanos europeos en el Reino Unido el estatus de 'inmigrante asentado', sin gran parte de sus derechos actuales. A la vez ignora por completo las propuestas detalladas de la Comisión Europea que garantizan casi en su totalidad los derechos de la ciudadanía europea para los británicos en la UE. Las reacciones a la 'generosa oferta' han sido muy negativas y Donald Tusk ha señalado que las propuestas 'pueden dañar los esfuerzos de la UE para proteger a los británicos en la la UE'. En otras palabras, el gobierno de Gran Bretaña está buscando de forma activa reducir los derechos de sus propios ciudadanos.

La principal propuesta del gobierno es que los europeos que estén residente antes de una fecha para acordar (entre 2017 y 2019) puedan solicitar el estatus de 'inmigrante asentado' y así no tener que abandonar el país u obtener un permiso de trabajo. Después del 29 de marzo del 2019 habrá un periodo de transición de dos años para facilitar este proceso. Sin embargo, los 150.000 europeos que ya han pasado el complejo y costoso proceso de solicitud de la 'Residencia Permanente' tendrán que repetirlo.

Un 'inmigrante asentado' no es lo mismo que un ciudadano y la propuesta de May resultará en la pérdida de muchos derechos y beneficios. Lo más positivo de la propuesta es la garantía de una actualización automática en las pensiones para los pensionistas británicos, algo que no tiene que ver con la negociación. En términos de los beneficios sociales, las pensiones agregadas y la cobertura médica, el gobierno británico 'intentará mantener' la situación actual, pero no explica cómo. Cambiar el actual marco europeo por uno nuevo será una tarea muy compleja. 

¿Qué significa esta oferta para los derechos de los británicos en la UE dado que cualquier acuerdo tiene que ser recíproco? Primero, perderemos el actual derecho de la reunificación familiar, de traer a nuestros familiares enfermos o mayores para vivir con nosostros o de llevar a nuestros esposos e hijos al Reino Unido. Segundo, a partir de 2019, perderemos la posibilidad de pagar las tasas universarias como británicos y recibir un apoyo financiero. Tercero, si estamos fuera de nuestro país de residencia por más de tres años, perderemos todos nuestros derechos como 'inmigrante asentado'. Además perderemos nuestos derechos políticos y el derecho a la no-discriminación que garantiza el Tribunal Europeo. Otros temas como la convalidación de títulos y el derecho a montar negocios quedan menos claros.

Finalmente, el gobierno del RU rechaza de forma tajante el papel del Tribunal Europeo de Justicia en Luxemburgo en la aplicación de un acuerdo, algo que complicará las negociaciones sobre la ciudadanía. A pesar del peligro de que el RU salga de la Unión sin un acuerdo, el gobierno no propone separar o blindar los derechos de los ciudadanos.

En conclusión, la oferta de Theresa May es la mínima posible y muy por debajo de las propuestas de la Comisión Europea. Es muy decepcionante para los ciudadanos británicos en España después de un largo año de ansiedad e incertidumbre sobre nuestro futuro.

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